Galletas conejo


Galletas conejo

Galletas conejo

Odio elegir la cola en el supermercado. No la cola del guisqui-cola o la de Nacho Vidal, me refiero a la otra. En primer lugar, nunca sé dónde ponerme, porque no explican las cosas bien. Vamos a ver, si llevo un pack de 6 yogures, y 12 latas de refresco, puedo ponerme en la caja rápida, o no? Esto sí que es un problema que deberían enseñar a resolver en el cole, y no lo de cuándo se cruzan los trenes, que no le interesa a nadie… Y luego realmente es que me da lo mismo donde me ponga, porque tengo el superpoder de elegir la caja que más va a tardar. Mira que observo antes de tomar una decisión: número de personas en cada cola, cuánta compra llevan, rapidez de la cajera… Pero oye, es que no fallo. Es ponerme en una cola, y empezar a aparecer los problemas. Primero, a la cajera siempre se le acaba el rollo y lo tiene que cambiar. O va delante de ti un señor, que aunque solo lleva una barra de pan decide pagar con esas moneditas color cobre de 1 y 2 céntimos, que siempre te has preguntado para que servían y quién las usaba… Pues ahora ya lo sabes, guapa, sirven para juntar 59, y pagar la barra de pan. Eso cuando no empieza: 1, 2, 3… y al llegar a la 58, se da cuenta de que no tiene suficiente, y le dice a la cajera: ” Espera, que te pago con la tarjeta” , mientras que tú fantaseas con usar el fuet para pasárselo alrededor del cuello a alguien y apretar . La cosa puede empeorar a estas alturas si aparece un descendiente de Cristóbal “Colón”, generalmente en forma de viejecita desvalida, que hace como que no te ha visto e intenta colarse. Y que cuando la miras mal, te devuelve la mirada con ojos tiernos en un intento de chantaje emocional para que la dejes pasar… Eso sí, como se abra la caja de al lado y digan: “por favor, pasen por aquí en orden”, ahí tienes a la viejecita que, no se sabe cómo, pega un doble salto mortal y, antes de que tú parpadees, ya está puesta la primera de la fila en la nueva caja… Se ve que a este tipo de abuelitas no les gusta perderse el programa de Mariló Montero, y no me extraña, porque para ser tan mayores no están nada oxidadas. Lo que más rabia me da mientras que estás esperando en la cola, es que si vas toda mona, no te encuentras con nadie conocido. Ahora, como vayas en chanclas, y con pelos, te encuentras a medio vecindario y una seguidora del blog, que te ha reconocido. Pero lo peor, lo peor, lo peor, es hacer cola con niños. Porque claro, les provocan. Mientras que esperas, les ponen al lado lo más apetecible y a su altura: chocolate, caramelitos, pastelitos, los Hot Wheel,… Y claro, yo no doy abasto devolviendo todo lo que cogen a su sitio, que Jorge además siempre se lo esconde todo en el calzoncillo. Y ya una vez me tocó explicar en una tienda que el que se había llevado las gafas era Pablo (con 2 años) y no yo… todo esto mientras yo me ponía roja y sudaba, y Pablo lucía su sonrisa más encantadora e inocente… Y a quién creéis que creyeron? eh, a quién?

Como veis, lo de las colas me supera. Pero en este caso, me ha servido para hacer unas galletas muy monas, simplemente poniéndoles una colita de algodón de azúcar. Las galletas son de mantequilla, y están rellenas de una crema de chocolate similar al relleno de las galletas Príncipe. Os animáis a prepararlas?


Galletas conejoGalletas conejo


Galletas conejo Galletas conejo


{Galletas conejo}

Preparación: 20 minutos

Cocción: 15 min

Raciones: 16 galletas gigantes dobles

Ingredientes

    Para las galletas:

  • 400 g de harina normal
  • 125 g de azúcar glas
  • 200 g de mantequilla fría, cortada en cuadraditos
  • 1 huevo mediano
  • 1 pizca de sal
  • Para el relleno:

  • 150 g de chocolate negro para fundir
  • 100 g de mantequilla
  • 100 g de azúcar glass
  • Para la decoración:

  • algodón de azúcar
  • un poco de miel o chocolate fundido (para pegar las colitas)

Preparación

  1. Comenzamos preparando las galletas. Mezclamos todos los ingredientes con las manos, hasta formar una masa homogénea.
  2. Formamos una bola, que dividimos en dos o tres partes (depende del tamaño de vuestra encimera, y la fuerza que tengáis para estirar la masa)
  3. Estiramos cada una de las porciones entre dos láminas de papel de hornear con ayuda de un rodillo, hasta dejarlas muy finas, de 3 mm de espesor como máximo.
  4. Llevamos las láminas de masa de galleta al frigorífico durante un par de horas, o las dejamos en el congelador media hora (esto se hace para facilitar el proceso de cortado). Procedemos igual con cada una de las porciones de masa que hemos cortado previamente.
  5. Sacamos las láminas (de una en una, para que no pierdan frío), cortamos con el cortador en forma de conejo, colocamos las galletas sobre una bandeja, y las volvemos a llevar al congelador al menos 15 minutos (ayudará a que las galletas no pierdan la forma durante el horneado). Repetimos con el resto de la masa. Los recortes de masa, podemos volverlos a amasar, y estirar con el procedimiento que hemos descrito anteriormente
  6. Precalentamos el horno a 170º C, y horneamos las galletas unos 15 minutos, hasta que estén ligeramente doradas por los bordes. Las sacamos del horno, y las depositamos sobre una rejilla para que se enfríen. Las galletas terminarán de endurecerse al enfriar. Deben estar completamente frías antes de rellenarlas de chocolate, pueden incluso prepararse varios días antes (Conservándolas en una caja metálica).
  7. Seguimos preparando el
    relleno de chocolate. Para ello, en un cazo mediano, fundimos la mantequilla y el chocolate a fuego medio-bajo, removiendo sin cesar. Agregamos el azúcar, y removemos hasta obtener una crema lisa, sin grumos
  8. Sin esperar a que se enfríe, introducimos la crema de chocolate en una manga pastelera (tendremos que protegernos las manos del calor, con guantes o con un trapo). Cortamos ligeramente la punta de la manga, y rellenamos la mitad de las galletas. El agujero de la manga es mejor que sea pequeño, y para que el relleno quede perfecto, lo mejor es delinear primero cuidadosamente el borde de la galleta, y luego rellenar el interior. Colocamos otra galleta encima de cada galleta ya con crema de chocolate, y presionamos ligeramente para que se unan. Dejamos enfriar (puede hacerse a temperatura ambiente, o en el frigorífico).
  9. Un par de horas antes de comer las galletas, les colocamos un rabito de algodón de azúcar, pegándolo con un poco de miel o chocolate fundido. No puede hacerse con más antelación, porque el algodón de azúcar se seca con rapidez a temperatura ambiente y pierde su esponjosidad

NOTAS:

  • Si no tienes cortador de galletas con forma de conejo, puedes dibujarlo en un cartón (o descargar una imagen de internet), recortarlo, y usarlo como plantilla para las galletas. Solo hay que poner la plantilla sobre la masa, y con un cuchillo afilado, cortar cuidadosamente.
  • Si no tienes algodón de azúcar, o necesitas dejar preparadas las galletas con mucha antelación, sustituye el rabito de algodón de azúcar por un lacasito o similar. En ese caso, al pesar más, el lacasito deberá ir pegado con chocolate fundido o glasa (mezcla una pequeña cantidad de clara de huevo con azúcar glass hasta formar una pasta)
  • La receta de las galletas de mantequilla está adaptada de esta receta de Unodedos. Si has preparado esta receta, y quieres enviarme una foto y tus comentarios para que los publique en el blog, por favor hazlo a través de este formulario .
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Autora : Sandeea Cocina


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